Defensa de tres en el Camp Nou, una solución nada descabellada

Durante la era Berizzo, los partidos frente al Barcelona reservaron para Jonny la colosal tarea de seguir a Messi por el terreno de juego. El de Matamá, más atento que de costumbre merced al desafío que supone frenar al argentino, nunca tuvo inconveniente en tal persecución. De hecho, de entre los futbolistas del Celta, es uno de los que mejor se desenvuelve lejos de la demarcación natural, tanto en el quite como en la circulación de balón. Por desgracia, Unzué no podrá contar con Jonny para la inminente cita en el Camp Nou, y solventar la sanción del lateral zurdo se antoja imposible.

Esto es así, en primer lugar, porque la deficiente planificación deportiva y contractual ha dejado desprovista a la defensa celeste. El papel de eventual sustituto de Jonny correspondía a Samu Araújo pero, ante la estratagema económica del Celta,  el canterano eligió una cesión de última hora al Barça B, donde comparte vestuario con David Costas, también a préstamo en la ciudad condal. Encima, los problemas físicos de Roncaglia impiden el concurso del que sería solución circunstancial. Y para colmo, las molestias de Pampín dejan a Riki Mangana como única opción desde el filial.

Además de esta urgencia, la especial fisonomía del Barcelona de Valverde obliga a una reestructuración en el Celta. Esto se debe a que el Txingurri ha encontrado solidez en un esquema con dos delanteros y cuatro mediocampistas, dispuestos en la medular tanto en línea como en rombo. A costa de un delantero, este Barça apuesta por un dominio reforzado en la línea divisoria, que proporciona contundencia y facilita el tránsito desde la zona de creación a la de remate, colocando a Messi más centrado. Aun en circunstancias normales, esa táctica obligaría a Unzué a reposicionar y corregir las ayudas del pivote –Lobotka o Radoja– a los centrales.

Pues bien, existe la forma de hermanar la sustitución de Jonny con el requerimiento posicional: el 3-4-3, ya empleado por el técnico del Celta como ayudante de Luis Enrique en la segunda mitad de la campaña pasada. Sobre una defensa compuesta por Mallo, Cabral y Sergi Gómez –Fontàs en caso de que no llegue a tiempo–, Unzué podría colocar a la terna habitual por delante y complementarla con Jozabed o Hjulsager, en función de si se prefiere un juego más profundo o más amplio. Desde luego el cambio supone un riesgo considerable, pero cualquier intento de suplir a Jonny implicará algún parche, y existe un aliciente táctico para intentar contrarrestar el posicionamiento de los de Valverde.

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