El enésimo reto para Daniel Wass

Daniel Wass representa posiblemente una de las mejores operaciones en el mercado del Celta en la última década. Llegó de la mano de un Miguel Torrecilla que, con el paso de los años, demostró saber fichar muy bien con muy poco. El danés era un futbolista semidesconocido para cualquier aficionado de nivel medio. Aterrizó por una cantidad cercana a los 4 millones de euros y su rendimiento ha sido, cuanto menos, notable.

Titular indiscutible, con 75 partidos a sus espaldas, 12 goles y 13 asistencias. Datos que reflejan una realidad que quizá pueda ir todavía más allá: fue el reflejo de un Celta vertiginoso, el de la última etapa de Eduardo Berizzo. El vértice de un equipo que compensaba la paulatina pérdida de calidad arriba con un elevadísimo ritmo dirigido, entre otros, por el centrocampista danés.

Centra la actualidad del conjunto olívico su no renovación. Avanzaba FARO en los últimos días que las posturas están alejadas, especialmente en el asunto económico. El Celta no quiere romper su intocable estructura salarial. Wass, que termina contrato en 2019, está bastante lejos de los mejor pagados de la plantilla. Y quiere, como puede parecer lógico con los números y el rendimiento en la mano, una mejora contractual que lo equipare o lo acerque al primer escalafón de la plantilla: un extremo que no parece contar con el beneplácito de la dirección del club.

El futbolista que llegó en su día para sustituir a Michael Krohn-Dehli pasó en su momento de incógnita a imprescindible. Su versatilidad, su inteligencia táctica y su despliegue físico han sido en estos últimos años una de las principales bazas de un Celta que se ha ido moldeando a las diferentes plantillas que el mercado ha ido deparando. También ha aportado desde segunda línea con un evidente olfato goleador. Su bota diestra, especialmente a balón parado, ha dado muchas alegrías.

Con quizá menos imaginación que otros jugadores, seguramente su regularidad haya sido una de sus mejores bazas. Es difícil recordar un partido en el que el rendimiento de Wass haya estado por debajo del nivel medio del equipo. Ya sea como banda, interior, mediapunta o lateral.

Esa polivalencia, a la que tanto recurría Miguel Torrecilla, es a la que podría llamar el próximo lunes Juan Carlos Unzué. Sin laterales disponibles –Mallo y Roncaglia lesionados, Pampín con la Selección y Kevin, del ‘B’, limitado por la edad-, el futbolista danés se ofreció de forma pública a jugar en el costado derecho de la defensa, un puesto en el que sí jugó antes de llegar a Vigo, en el Évian francés, pero en el que apenas ha participado como celeste.

No deja de ser, desde luego, una opción interesante. Tiene los conceptos y es evidente que pocos como él pueden dar una vertiente ofensiva al puesto. Convertir ese lateral en una especie de carril de alta velocidad puede sumar una pieza más a un entramado ofensivo que en Gran Canaria perderá a su referencia en punta, Maxi Gómez. Incluso dejar el carril diestro para Wass podría acercar a la mediapunta a un Iago Aspas necesitado y que juega más y mejor cuanto más cerca del área está. 

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